Ilustración hecha con inteligencia artificial
Romería fluvial del Cristo Negro en Daule: fe, tradición y logística municipal
Cientos de feligreses navegaron el río Daule a bordo de 40 canoas para venerar al Señor de los Milagros, en una jornada que combinó la devoción religiosa con la organización del transporte público.
La tradicional romería fluvial del Cristo Negro se desarrolló el 7 de septiembre de 2019 en el cantón Daule, marcando un año más la devoción de sus habitantes. La imagen del Señor de los Milagros, conocida como el Cristo Negro, fue transportada en una gabarra a lo largo del río, acompañada por unas 40 canoas que trasladaron a cientos de feligreses. Las riberas del Daule se vistieron con globos, mantas y carteles mientras las familias saludaban la llegada de la procesión desde sus hogares.
El recorrido, que duró poco más de una hora, inició en el nuevo muelle de Daule y concluyó en el recinto Naupe. Monseñor Iván Minda, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guayaquil, y el párroco local, Omar Matheus, presidieron los actos litúrgicos, rezando el rosario y pidiendo por la conservación de la selva amazónica y las familias. Tras llegar a Naupe, donde también arribaron buses contratados por la Municipalidad para el traslado de creyentes, se celebró una misa campal junto a la iglesia del recinto.
La logística municipal fue clave para la movilidad de los fieles. El alcalde Wilson Cañizares contrató las canoas con la Asociación de Canoeros de Nobol y Puente Lucía para el regreso a Daule, estableciendo como única restricción el uso obligatorio de chalecos salvavidas. La Infantería de Marina escoltó el trayecto de vuelta, asegurando la seguridad de los feligreses que ya habían completado su peregrinación.
Para residentes como Leticia Bonilla y Mariana Soledispa, la jornada trasciende lo religioso; es un espacio de convivencia familiar y agradecimiento. Mientras algunos llegaron caminando desde recintos cercanos como Leticia y Fabiola Bonilla, otros aprovecharon la afluencia para comercializar productos en Naupe. La festividad cerró con el retorno seguro de los participantes al cantón, consolidando una tradición que integra fe, turismo local y organización comunitaria.